La nutrición en los primeros 1000 días de vida

¡Hola, soy Catalina! Psicóloga y Profesional en BLW. Quiero compartirte aspectos importantes de la nutrición de tu hijo en sus primeros 1.000 días.


¿Qué entendemos como los primeros 1000 días?


Los primeros 1000 días son el período más importante para el desarrollo físico y neurológico de tu bebé. Inician desde la concepción hasta los primeros 2 años de vida.


En esta etapa se forman la mayor parte de los órganos, tejidos y también el potencial físico e intelectual de cada niño. Al mismo tiempo, es en este momento cuando se formarán los hábitos alimentarios perdurables y se definirá la salud nutricional del niño ya que una buena alimentación en estos “mil días críticos” será un seguro de salud para su vida futura.( (López Robles, González Hernández & Prado López, 2019). El conservar una nutrición apropiada durante este tiempo se convierte en un prerrequisito para la supervivencia, el crecimiento y el desarrollo óptimo de tu bebé a lo largo de su vida.

El cuidado de la alimentación tanto de la madre gestante como del bebé posterior al parto, ha sido una herramienta fundamental para evitar trastornos nutricionales como la obesidad, diabetes infantil y malnutrición en la infancia. Al cuidar los alimenticios de nuestros bebés en esta etapa se podrán crear hábitos alimenticios adecuados que permitirán prolongar la salud de los pequeños en edades posteriores. Pero… ¿Cómo debe ser esas prácticas que favorecerán el óptimo desarrollo de los bebés?


  1. Promover prácticas alimentarias adecuadas en el embarazo y la lactancia.

  2. Promover la lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida.

  3. Promover una alimentación complementaria adecuada desde los 6 meses hasta los 2 años de vida del bebé.


Nutrición durante el periodo de gestación.

El primer alimento que recibe un bebé en estado de gestación es a través de la madre, por ende se debe considerar la alimentación y suplementación de la madre desde el primer trimestre. Durante el embarazo, la dieta de la madre afectará ene l metabolismo de su hijo desde el mismo momento de la concepción (Higuera, 2011), ya que es que recibe a través de la placenta todos los nutrientes que requiere para su rápido desarrollo.

Durante el embarazo, el bebé empezará a distinguir los sabores y olores durante el primer trimestre, afectando sus preferencias alimentarias en un futuro (Azahara, 2016) Es por eso que una dieta balanceada y rica en nutrientes se hace tan importante. En este momento donde la madre debe comer alimentos lo más variado posibles complementados con suplementos alimenticios que proporcionan una ayuda extra en la nutrición tanto de la madre como del feto.

La madre, durante este período de tiempo debe tener una dieta rica en ácidos fólico, hierro, yodo, calcio, zinc, cobre entre otros.


  • ·El ácido fólico interviene en la embriogénesis del feto, por lo cual su consumo diario ayuda a prevenir defectos congénitos en el bebé. (López, Sánchez, Sánchez, & Domínguez, 2010)

  • El hierro tiene una función esencial en el rendimiento cognitivo y el desarrollo físico de los recién nacidos, por eso la madre debe suplementarse con 30 mg/día para evitar complicaciones tales como la anemia ferropénica. (López, Sánchez, Sánchez, & Domínguez, 2010)

  • El iodo tiene un rol importante en el metabolismo celular, la hormona tiroidea y en el funcionamiento de todos los órganos, en especial del cerebro. Ya que no se puede almacenar, este debe ser ingerido diariamente y su déficit durante el embarazo puede conllevar a abortos por repetición, retraso en el crecimiento, retraso mental, parálisis cerebral y cretinismo en el bebé.

  • La vitamina D se obtiene mayormente mediante la exposición solar, por lo cual no es necesario proporcionarse mediante suplementos.

  • El calcio tiene un gran impacto sobre el desarrollo óseo, del sistema nervioso, la excitabilidad neuromuscular, la activación enzimática, la coagulación y la permeabilidad celular. La suplementación en calcio reduce en un 50% el riesgo de preclamsia y prematuridad fetal.

  • El zinc es un nutriente importante durante el embarazo ya que su déficit está relacionado con el desarrollo de malformaciones congénitas como defectos del paladar, trastornos cardíacos, urológicos, esqueléticos y cerebrales. (López, Sánchez, Sánchez, & Domínguez, 2010; Cattaneo A, Williams C., Pallas C., Hernández M., Lasarte J. , LandaL, et al. 2008)

Además, durante el embarazo también hay que mantener una adecuada actividad física para garantizar un buen estado de salud de la madre, favorecer un parto con menos complicaciones y aumentar la salud del bebé.



La Lactancia Materna


Los resultados de múltiples estudios han encontrado que el uso de la leche maternal se encuentra asociado con un efecto moderado pero consistente en la prevención de la obesidad y diabetes en la infancia (Crumme, Ogden, Malifie, et al, 2011). Es altamente recomendada por los distintos organismos de la OMS, Académica Americana de Pediatría (AAP), Sociedad Europea para Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) hasta los primeros 6 meses de vida y se recomienda la continuación de la lactancia materna después de introducir la alimentación complementaria y mantenerla por los primeros 2 años, hasta que la madre y el bebé así lo deseen. La Leche Materna (LM) es considerada como el mejor alimento que puede recibir un bebé en sus primeros 2 años de vida ya que es un tejido vivo que suministra todos los nutrientes necesarios para el desarrollo adecuado.


La leche materna:


  • Ejerce un efecto protector contra las infecciones atópicas, puesto que sus componentes ofrecen una protección pasiva al tracto gastrointestinal y al tracto respiratorio superior.

  • Promueve hábitos alimentarios basados en la saciedad y no en el control externo de la alimentación, lo cual permite que el bebé pueda regular su ingesta según su capacidad física.

  • Estrecha la relación madre-hijo, fomentando el apego seguro. (González, López & Prado, 2019)



Alimentación Complementaria (6 meses a 12 meses)


La alimentación complementaria es el momento de transición entre la lactancia exclusiva y la alimentación donde se busca que el bebé tenga su primer contacto con la comida. Según la pautas de la ESPGHAN, no se les deben presentar a los niños alimentos antes de las 17 semanas ni después de las 26 semanas, pues es en este tiempo donde su sistema digestivo está listo para recibir nuevos alimentos y su curiosidad le permitirá explorar dentro de la diversidad. Hasta el año el bebé irá conociendo los alimentos poco a poco, probando su sabor, experimentando con distintas texturas y aprendiendo a masticar, tragar (y escupir). Y recuerda, nunca, bajo ningún concepto, hay que obligar a un bebé o a un niño (o a nadie!) a comer.


El método a elegir puede ser un método tradicional o el Baby Led Weaning (alimentación autorregulada), cada uno tiene sus beneficios y sus desventajas.


Para iniciar, es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:


  1. Realizarse siempre en familia y en un entorno agradable, para estimular el apetito y los buenos hábitos alimenticios.

  2. Realizarse siempre bajo la supervisión de un adulto.

  3. Desarrollar el gusto y palatabilidad al ofrecer alimentos variados con diversidad de texturas, olores, sabores.

  4. Conservar la presentación de LM o leche de fórmula como alimentación principal.

  5. Suministrar una dieta equilibrada y completa que evite deficiencias de nutrientes específicos (hierro, zinc, calcio, vitamina A y D).


La Alimentación del niño menor de 2 años


Luego de pasado el primer año, la nutrición del niño puede empezar a ser un poco variante pues pasa por distintas fases tanto en su desarrollo lingüístico, cognitivo como social. Su actividad física incrementa considerablemente y sus necesidades energéticas también. En este momento es muy importante mantener una nutrición adecuada y seguir ofreciendo una variedad de alimentos sanos que puedan explorar. Es normal que al inicio exista un rechazo a los alimentos nuevos, sin embargo poco a poco van aceptando nuevos sabores y van desarrollando preferencias por ciertos sabores sobre otros. Ya en esta etapa los niños también buscan ser más independientes a la hora de comer, y el rol del padre es ser un modelo a seguir, pues ellos imitarán las conductas y actitudes que tienen los padres en relación a los alimentos.


A estas alturas tu hijo (a) está preparado para recibir las tres comidas diarias y 2 meriendas, sin embargo esto puede variar acorde con el apetito del niño. Lo importante es incluir en la dieta del niño(a) los siguientes alimentos, con el fin de tener una dieta balanceada:


  • Frutas y Verduras

  • Cereales integrales

  • Legumbres

  • Proteinas

Evitar

  • Azucares (tanto en comidas como en bebidas)

  • Alimentos grasos

  • Alimentos salados

De esta manera se estarán previniendo enfermedades como la obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares asociadas con el alto consumo de sodio.


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Bibliografía:

López Robles, G., González Hernández, N., & Prado López, L. (2019). Importancia de la nutrición: primeros 1,000 días de vida. Acta Pediátrica Hondureña, 7(1), 597-607. doi: 10.5377/pediatrica.v7i1.6941

http://nutrinenes.com/los-primeros-1000-dias

Lopez MJ, Sánchez JI, Sánchez MC, Domínguez M. Suplementos en embarazadas: controversias, evidencias y recomendaciones. Inf Ter Sist Nac Salud. 2010; 34(4):117-128.

Cattaneo A, Williams C, Pallas C, Hernandez M, Lasarte J, Landa L, et al. ESPGHAN’s 2008 recommendation for early introduction of complementary foods: how good is the evidence? Maternal and Child Nutrition. 2011;7(4): 335–343

Crume TL1, Ogden L, Maligie M, Sheffield S, Bischoff KJ, McDuffie R, Daniels S, Hamman RF, Norris JM, Dabelea D .Long-term impact of neonatal breastfeeding on childhood adiposity and fat distribution among children exposed to diabetes in utero. Diabetes Care. 2011 Mar; 34(3):641-5.


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